Un templo que creció con la ciudad
La construcción original fue ampliada a partir de 1905 hasta alcanzar su dimensión actual. Antes de
eso, ya había sufrido el impacto de los acontecimientos de la Revolución del 90, cuando la torre fue alcanzada por el fuego de artillería en medio de los combates cercanos.
La historia material del templo muestra que Las Victorias no fue un edificio aislado del devenir político y social del país. Por el contrario, quedó expuesta a los sobresaltos de la historia argentina, con daños, reparaciones y ampliaciones que fueron dejando huella en su arquitectura y en su memoria. En 1897, además, la puerta principal pasó a ubicarse sobre la calle Paraguay, un cambio que terminó de fijar su actual fisonomía urbana.
Junio de 1955: fuego y consagración
Uno de los episodios más duros ocurrió en junio de 1955, cuando la iglesia sufrió un principio de incendio y otros daños durante los ataques a templos de la ciudad. En ese mismo contexto falleció días después el superior de la comunidad, herido en los hechos. Fue un momento de gran tensión para la vida religiosa porteña y para la comunidad de Las Victorias.
Paradójicamente, ese mismo año la iglesia fue consagrada como parroquia, el 19 de junio de 1955, por monseñor Copello. La consagración dio rango parroquial a un templo que ya tenía un fuerte peso pastoral y simbólico en el barrio. Desde entonces, su misión quedó formalmente ligada al cuidado espiritual de la zona.
Antonio Solari, una huella laica
Dentro de la historia parroquial ocupa un lugar especial la figura de Antonio Solari, Siervo de Dios, cuyo sepulcro se encuentra a la entrada del templo, en el costado derecho. Solari fue un laico redentorista que dedicó su vida a los más necesitados, y su causa de beatificación sigue en proceso.
Su presencia recuerda que la historia de Las Victorias no se explica solo por sacerdotes y obras materiales. También la sostienen laicos comprometidos, testigos de una fe vivida en clave de servicio y cercanía con los pobres. En ese sentido, el templo es también un espacio de memoria espiritual.
Restauración y continuidad
En el año 2000, la planta baja del templo fue sometida a una restauración integral. Esa intervención permitió conservar y poner en valor un edificio que forma parte del patrimonio religioso y urbano de Buenos Aires.
La restauración no solo atendió cuestiones edilicias, sino que ayudó a reafirmar la presencia de una parroquia que ha sabido mantenerse vigente en un entorno cambiante. Hoy, Las Victorias sigue siendo un punto de referencia para fieles, vecinos y visitantes que se acercan por oración, historia o interés patrimonial.
Una parroquia con memoria viva
La Parroquia Nuestra Señora de las Victorias es, en cierto modo, una síntesis de Buenos Aires: crecimiento urbano, iniciativas laicales, vida religiosa, conflictos históricos y continuidad pastoral. Su historia comienza en el siglo XIX, se prueba en los momentos difíciles del XX y llega al presente como una comunidad que conserva identidad y misión.
Su ubicación en Paraguay 1204 la sitúa en un punto clave del centro porteño, pero su significado va más allá de la geografía. Las Victorias representa una tradición redentorista profundamente enraizada en la ciudad, un lugar donde la fe se expresó con obras, devoción mariana y compromiso con la gente. A casi siglo y medio de su inauguración, sigue hablando de una Iglesia que quiso crecer al ritmo de la ciudad sin perder su raíz espiritual.